martes, 31 de marzo de 2015

Ingeniera Diana Sander





“LA MAGIA DE LA PRÁCTICA  DOCENTE”




Programa de Maestría en Educación.
Diana Teresa Navarrete Sander
Ingeniera de Sistemas  Universidad Antonio Nariño
Especialización en Docencia Universitaria, Universidad Cooperativa De Colombia.
Actualmente Docente de la cátedra de Matemáticas Aplicadas
Email: ing.diana.navarrete@gmail.com



                                                     Agradecimientos

A todas las  personas que formamos parte este
 gran país, que lucha entre sus triunfos a
 nivel intelectual, deportivo, económico,
 cultural y político,   de una sociedad que  cree
 en la educación integral, como mecanismo  de cambio.
a aquellos que se encuentran en la construcción
 de un objetivo a nivel individual y grupal.
 Con base a la naturaleza social del hombre y la de
sus organizaciones, en  su buen hacer , concientizarse
del respecto  exigido por una  sociedad en conjunto.

A mi  Amigo, y Maestro Juan Moncayo y cada uno de los
docentes que formaron parte de esta práctica, ya que
Con sus vivencias  Integraron en nuestra vidas experiencia
Valiosas Para  nuestro presente, y  por formar  parte de la
Mejor tarea que nos brindó “DIOS” nuestro señor.
“El Maestro del Siglo XXI”









Introducción

Este trabajo se desarrollá con el propósito de  hacer una reflexión de  la práctica  particular  docente, involucrando el enfoque del proceso educativo, permitiendo establecer una relación concordante entre las diferentes corrientes pedagógicas y sus programas Académicos.

De acuerdo con diferentes elementos que interviene en el contexto personal, y el sistema educativo, cabe argumentar, que  en todos ellos se destaca  la importancia que existe en la evolución del desempeño personal antes que la adquisición de contenido, y de igual forma  tener en cuenta las competencias  personales que debe poseer un docente para cumplir con las expectativas de la Educación. Como lo indica Garza (Bazán, 2005)considerando que existen algunos factores de los cuales depende su calidad personal entre ellos: la Autoestima  que le permite ver la imagen de sí mismo, La ética  buscando el beneficio de él y los de los demás,  en el actuar de buena voluntad, el entusiasmo brindando en cada actuación la mágia de la docencia, Metas claras  un plan de acción bien estructurado y con objetivo definido y por último  la tenacidad que  tiene el docente para desenvolverse en todos los escenarios a los que este  dispuesto  a asumir su rol y   los compromisos  que involucre.

Se debe saber que el conocimiento se obtiene de dos formas, el aprendizaje significativo, modificando la estructura cognitiva de aprendiz social y sus emisiones y sentimiento,  el aprendizaje memorístico pues este aprendizaje se relaciona con conductas repetitivas y mecánicas la cual se convierte en una información almacenada sin conexión con los conocimientos previos. Y es allí donde el docente  hace parte fundamental para  estimular en los aprendices, la construcción del conocimiento desde muchos ámbitos del contexto  generando  un cambio en los destinos  una país.







     Para hablar de educación es preciso recordar los preceptos de Paulo Freire cuando afirma que la educación  en “La praxis, apunta a crear humanización, a liberar al hombre de todo aquello que no lo deja  ser verdaderamente persona. Es consciente de que en  la sociedad que le toca vivir, hace parte de  una dinámica estructural que conduce a la potenciar las conciencias.
      Desde esa perspectiva la educación necesariamente debe ser práctica, los estudiantes a través de actividades como  talleres, ensayos y  proyectos, analizan la temática establecida y las aplican en todos los niveles; como lo social, lo político, lo económico y lo  cultural para adquirir el aprendizaje.
La educación es un proceso en el que participan  integrantes y variables, entre los integrantes tenemos el primero y sustantivo  el estudiante, protagonista del proceso de aprendizaje, él es  una persona con diferentes visiones dependiendo de su origen geográfico, laboral y familiar, estos últimos asumen varias responsabilidades entre ellas su manutención, su educación y todos los factores que necesitan para satisfacer sus necesidades básicas e ilusorias, en muchas ocasiones viviendo en familias disfuncionales y sufriendo múltiples dificultades económicas.
El segundo  integrante del proceso se ha denominado el  Docente. También actor indispensable del proceso de aprendizaje, desde su rol actúa como orientador de métodos de enseñanza, pero debe instruir también  desde su ejemplo,  siendo él una persona íntegra y digna de admiración, él debe comprender los conflictos alrededor de su dinámica enseñanza – aprendizaje, entendiendo el papel de su estudiante cuando presenta altibajos en las intervenciones dentro del proceso en el aula, es posible que el estudiante cambie repentinamente de un estado  pasivo a uno activo, esto gracias a la comprensión o no del tema, o al interés que se genere en el proceso,   por tanto el docente juega un papel sustantivo como educador y transformador de la sociedad.
La  variable que analizaremos la denominamos el entorno educativo, o bien llamado  el contexto,  entendiendo que cada ser humano es cambiante y único, por la exigencia de la cultura, la tecnología, la economía, en fin muchas son  las razones que exigen que los actores de la educación cada vez deban estar mejor preparados para afrontar los procesos de formación que día a día son más exigentes.
La educación  no solo se basa en los actores del proceso educativo, también la historia es parte fundamental de su desarrollo, en esta se observa cómo los cambios en el contexto de las condiciones sociales , políticas y económicas , forman una estructura fundamental, y allí es donde el docente debe abordar un tratamiento interdisciplinar del conocimiento, para orientar la diversidad de pensamientos y asumir la transformación de la realidad social, por ello es importante resaltar  la precisión de Suarez Rodríguez cuando afirma que “ ´No hay duda de que la realidad educativa está marcada por el signo de la historicidad. Porque la educación es una cualidad  privativa  del hombre, y al hombre lo esencial es moverse en la historia”[1] (Reina, 2006)
En Colombia la historia muestra como ésta se ha desarrollado bajo el marco del contexto social, político, y normativo.
Por esta razón escribir la historia de formación docente es una  experiencia  enriquecedor porque en ella se muestra diferentes escenarios que forman parte de la praxis educativa, permitiendo el crecimiento personal y de aprendizaje en el transcender, desde los proyecto de vida y de aula, brindando excelentes oportunidades para la reflexión como persona, reconsiderando las intenciones y definiendo cómo se puede  y queremos cambiar la sociedad en que desearíamos vivir construyendo  poco a poco lazos afectivos  que permitan transcender  en la educación.



En el año  1999 cuando mi hijo apenas completaba 5 años de edad, y  con muchas expectativas de nuevas oportunidades de crecer a nivel profesional, inicie la docencia con niños de preescolar y de primaria,  es una de esas formas de vivencia tan real por cuanto ellos desde su ternura , su risa , su vida  la sinceridad de un niño  te hace reflexionar en tu quehacer educativo, por tanto es  una escuela de aprendizaje y se  puede relacionar esta experiencia con la pedagogía de Montessori, quien  observo que el niño posee dentro de sí mismo el patrón para su propio desarrollo (bio-psico-social). Él se desenvuelve  plenamente, cuando permite que este patrón interno dirija su crecimiento. Construye a si mismo su personalidad y su propio conocimiento del mundo, a partir del  potencial interior, afirma que  “El niño es padre del hombre”.  Y encada uno de sus actuaciones en la sociedad hay muestra de aprendizaje desde lo social,  cultural y vivencial.

Por su parte  la postura que plantea Jean Piaget  donde  resulta indispensable comprender la formación de los mecanismos mentales de niño para captar las naturalezas y su funcionamiento en el adulto, es de vital importancia ya que el niño crea en su misma naturaleza su conocimiento a partir de la experimentación innata. Aprende y recuerda permitiendo relacionar  fácilmente palabra, imágenes, sonidos, animaciones y videos.

Educar es alumbrar personas autónomas, libres y solidarias, dar la mano, ofrecer los propios ojos para que otros puedan mirar realidades sin miedo. El quehacer del educador es misión y no simplemente profesión. Implica no sólo dedicar horas sino dedicar alma.

Si bien la experiencia  pedagógica alcanzada en el trabajo realizado con los estudiantes  de pre kínder, transición y primaria fue una experiencia de inicio en la formación y pedagogía infantil,  el trabajo con los adolescentes en bachillerato me llevo a comprender y a analizar la forma de enseñanza del plantel estudiantil basado en la corriente del conductismo,  mediante la fijación y control de los objetivos instruccionales, con la transmisión parcelada de saberes entendidos como  un adiestramiento práctico como lo afirma .  John Watson (1878-1958),   como una corriente basa solo en  lo que puede percibir los sentidos (observación).

Continuando con el desarrollo de mi accionar docente considero que el aprendizaje en el bachillerato se afirma con la experiencia individual y colectiva de los maestros compartiendo, la metodología aplicada  a cada uno de los niveles , cuando se unen las experiencias en torno a  analizar cómo se aplican las estrategias pedagógicas y como se construyen los momentos lúdicos alrededor de la disciplina profesional. En la medida que se va aplicando la docencia se va comprendiendo la trascendencia de las personas en la sociedad, en la familia y en la comunidad.
Por ello el papel del docente no solo es  de transmitir información sino, ser formador entendiendo todas las manifestaciones, problemáticas y circunstancias en las que se desenvuelven  los  estudiantes como es mi caso.
Siguiendo  con los lineamientos  de la docencia otro paso por mi experiencia es la vida universitaria, es un escenario donde actúan varias personas en la academia como los docentes, los estudiantes, la comunidad, la administración, la sociedad en general, mi actuación desde el aula frente a otros asignaturas sumamente enriquecedora, por que se encuentra con un escenario completamente distinto y frente a  unos protagonistas que tiene otra expectativa de la vida muy diferente. En esta ocasión la proyección del proceso pedagógico  se enfrenta con una vivencia interdisciplinar  centrada en nuevos procesos educativos  completamente incomparables  requiriendo de una excelente responsabilidad, orientación inteligencia y  valoración.
 Vivimos en un mundo totalmente complejo donde los cambios sitúan a la humanidad frente a una responsabilidad por la vida sobre la tierra, como parte de una ética y en miras de una posibilidad de subsistencia futura. Esto demanda de preparación interpretación y adaptación ante el proceso de competitividad en miras de una globalización. En este  campo debemos conectarnos con las diferentes economías mundiales, los escenarios sociales y las influencias culturales y políticas, que están permitiendo a la Universidades ser eje central  del contexto en las nuevas estructuras de  educación que necesita  la sociedad.

Elegir los estudios universitarios, es sin duda una de las decisiones más importantes con la que se deben enfrentar los  estudiantes. Esta decisión condicionará su futuro personal, profesional y social. Teniendo en cuenta sus intereses, capacidades y condiciones personales  además de su entorno cultural.

Por su parte la trayectoria  en el campo de la educación ha desarrollado una diversidad  de metodologías aplicadas a una corriente  pedagógica,  y en cada una se transmite un conocimiento en la práctica del docente,  En este nivel  en  la práctica adquirida en  Universidad Cooperativa de Colombia, Faculta de Ciencias Administrativa Económica, en el  Área Básica, impartiendo las cátedras de (matemáticas),  que a mi  juicio ha sido parte de los retos que me han formado en mi  experiencia pedagógica.
Debido a que se ha contextualizado de manera  erróneas el concepto que tiene el área de matemáticas a nivel primaria, bachillerato y niveles superiores, una cultura de  aversión a esta materia, debido a que se han encontrado con muchas dificultades en la consecución de sus competencias básicas,  encontrándose obligados a estudiar teorías generales que no tienen ninguna relación con la realidad.
En este escenario se  limitó las condiciones de discutir, puesto que los argumentos no se comprendían a profundidad  de tal forma que no hubo una conexión entre las matemáticas de la escuela y matemática vivencia.

Lograr despertar el interés y el gusto por el aprendizaje de la Matemática en los estudiantes,  tratando de enderezar  el rumbo de  ella hacia una mejor comprensión y aplicabilidad, en concordancia con la estudios y el desarrollo del pensamiento matemático de forma dinámica, activa e interrelacionada,  de manera que se tiene el problema, como método y no como objeto, constituyendo la resolución de problemas un procedimiento y a la vez un objetivo de enseñanza.

Involucrar su conocimiento en el aula con la vida cotidiana  no es tarea fácil, porque han creado en sus subconscientes procesos que son tediosos y difíciles de aplicar. Ahí es donde las diferentes experiencias adquiridas en cada uno se los escenarios, niños adolecentes y en este caso jóvenes viene a formar parte de una retroalimentación constructiva en pro de la calidad en la educación.


No cabe duda que  frente a esta problemática la Universidad  Cooperativa de Colombia en su constante proceso de cambio y reestructuración   ha implementado y    cumpliendo con su objetivos estableciendo,  unos lineamientos para el desarrollo de la metodología interdisciplinaria centrada en equipos de aprendizaje (MICEA) como una estrategia para optimizar el proceso de enseñanza aprendizaje de los estudiantes, Esta metodología consta de cinco momentos; momento presencial, auto aprendizaje, trabajo en equipo, acompañamiento y evaluación.

En este tipo de metodología se está  maximizando todos las habilidades de los protagonista de la labor, permitido  crear lazos más  profundos entre los docentes y los estudiantes, actualmente ellos hacen participan activamente en el aula de clase mediante los cinco momentos como son: (Velandia, 2014)
 Momento presencial,  hace mención a las cantidad de horas que el estudiante realiza su trabajo en horas de clase.
Autoaprendizaje: Mediante las diferentes actividades y estratégicas que desarrolla  el estudiante para aprender por sí mismo
Trabajo en equipo: Actividades que realiza el estudiante dentro y fuera del aula.
 Acompañamiento:   son las diferentes estrategias que el docente desarrolla para alcanzar la competencia requerida por los estudiantes
Evaluación: permite medir los desempeños de los estudiantes ante un problema.
La anterior estrategia es una posibilidad real para la integración de los estudiantes en trabajo de equipo disciplinario, lo cual es beneficioso para la construcción del pensamiento crítico y aplicación de las competencias comunicativas acordes a las necesidades requeridas por los cambios inmediatos de la tecnología, la globalización, la economía y ciencias políticas sociales y Administrativas.

De igual forma se debe tener en cuenta que todos los aspecto tratados en este artículo, pueden servir como parte integradora de una formación,  ya que como plantea Giroux, Apple, McLaaren (Morzan) “Los sujetos  de Pichón Ruviére , no somos sólo “productos”, resultado de una trama social-cultural determinada que no configura, sino que también “producto” de vínculos y relaciones, que  se adecue  a las necesidades de la nueva educación,  para  crear una sociedad más afectiva, emprendedora, integral, con gran autoestima, fortaleciendo  su  colaboración construyendo activamente su comprensión a través de una autorregulación del proceso de aprendizaje-enseñanza  que haga parte  integral de una institución de Educación que engrandezca la función de la cultura de  nuestro país.







 

Bibliografía
Bazán, M. s. (julio-Diciembre de 2005). Revista Ciencia de la Eduación(Competencias Personales del Docente). Recuperado el 27-3-2015, de http://www.urosario.edu.co/CGTIC/Documentos/competencias_personales_docentes.pdf
Freire, P. (15 de III de 2007). Recuperado el 26 de III de 2015
Morzan, A. (s.f.). Saberes y sabores de la práctica docente. Obtenido de http://www.marthabardaro.com/voces/ALEJANDRA%20MORZ%C3%81N%20-%20SABERES%20Y%20SABORES%20INTERIOR.pdf
Reina, V. G. (Junio de 2006). Recuperado el 26 de marzo de 2015
Underhill, A. (. (s.f.). Recuperado el 26 de 03 de 2015
Velandia, C. (14 de 07 de 2014). Concepto de Micea . Recuperado el 27 de 03 de 2015, de https://www.youtube.com/watch?v=-yKNzRKet4c


lunes, 30 de marzo de 2015

ANÁLISIS A PARTIR DE UNA PRÁCTICA DOCENTE A TRAVÉS DEL PROCESO DE ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE


Diana Rocío Monroy Cely

Candidata a Magister en Educación, Especialista en docencia Universitaria, Ingeniera Electrónica, Coordinadora de Autoevaluación y Acreditación- Programa de Economía y docente Cátedra de la Facultad de Contaduría y Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Cooperativa de Colombia, Bogotá- Colombia
Correo-e: diana.monroy@campusucc.edu.co

Resumen

El objetivo principal que se le ha otorgado a la educación ha hecho prevalecer las capacidades cognoscitivas, sin embargo no todas, sino aquéllas que se han estimado más relevantes y que, atañen al aprendizaje de las disciplinas o cursos habituales. El propósito del presente artículo es reflexionar a partir de una particular práctica docente de un profesional con formación en ingeniería durante los últimos 9 años, la importancia de adquirir una formación pedagógica en el qué-hacer diario del proceso de enseñanza y aprendizaje; para lo cual se realizará una descripción cronológica de la práctica delimitando ubicaciones espaciales, temporales, personajes y procedimientos realizados en la práctica, seguida de una reflexión con fundamentos teóricos encaminados a una autoevaluación en la cual el docente examine y reevalúe en la cotidianidad de su trabajo, concluyendo que es importante aplicar prácticas en el aula de clase, empleando metodologías pedagógicas como MICEA para regular su interacción con los estudiantes.

Palabras clave

Práctica docente, profesor, estudiante, metodologías pedagógicas, MICEA

Abstract


The main objective has been given to education has taken precedence cognitive abilities, though not all, but those that have been estimated most relevant and which relate to learning the disciplines or regular courses. The purpose of this article is to reflect from a particular teaching practice of professional engineering education over the past nine years, the importance of acquiring a pedagogical training in the what-do daily teaching and learning; for which a chronological description of the practice defining spatial, temporal locations, characters and procedures performed in practice, followed by a reflection on theoretical grounds leading to a self-assessment in which teachers examine and reassess in everyday your work will be done concluded that it is important to implement practices in the classroom, using teaching methodologies as MICEA to regulate their interaction with students.

Key Words

Teaching practice, teacher, student, teaching methodologies, MICEA

Introducción.

Según Zabala (2008) “Un modo de determinar los objetivos o finalidades de la educación consiste en hacerla en relación con las capacidades que se pretende desarrollar en los alumnos” donde el quehacer de la educación involucra principalmente la formación de futuros ciudadanos y ciudadanas, los cuales no están fragmentados en sectores herméticos o en capacidades aisladas. Teniendo en cuenta éste aspecto es importante que el docente en su proceso de enseñanza y aprendizaje se autoevalúe en cuanto a la calidad de su práctica docente, es decir, evalúe los procedimientos, acciones y estrategias que está aplicando con el fin de regular las interacciones en el aula de clase y darle sentido a su labor como profesional comprometido con la formación de la comunidad en la cual se desempeña.

Es preciso indagar y examinar cuidadosamente las prácticas pedagógicas que caracterizan la educación en el país lo cual permite re evaluar el quehacer pedagógico y perfeccionar las propuestas educativas existentes, actividad necesaria para establecer una formación integral de los personajes involucrados en la enseñanza en un contexto sociocultural, donde tanto los estudiantes como los profesores se ven involucrados no sólo por el saber cognitivo, sino por diferentes aspectos que interceden en el proceso de enseñanza y aprendizaje en el aula de clase y en general en el proceso de formación.

Se pretende reflexionar en el quehacer docente, específicamente responder a preguntas como qué se debe enseñar en el aula de clase, el por qué es relevante enseñar esos temas, cómo el futuro profesional en un futuro podrá aplicar sus conocimientos para darle solución a problemas reales, qué metodología aplicará el docente para poder medir la apropiación del conocimiento por parte del estudiante, cuál es el momento apropiado para enseñar los temas, cuáles van a ser los insumos y apoyos a la docencia, cómo evaluar o medir competencias adquiridas o desarrolladas en el aula de clase, cómo lograr que los estudiantes se incentiven por su formación integral y cómo construir soluciones prácticas y argumentadas a partir de problemáticas formuladas por su maestro.

Mi práctica docente

La práctica docente tuvo inicios en el colegio Rosario de Santo Domingo de la ciudad de Bogotá en el año de 1995, cuando en décimo de bachillerato, solicitaban realizar alfabetización dirigida especialmente a adultos mayores. El grupo de estudiantes a los cuales estaba dirigida la práctica, estaba conformado por cinco personas, de edades que oscilaban entre los 60 y 70 años, el tema principal era matemáticas, momento en el cual la motivaron estaba centrada en dos objetivos: primero que los estudiantes aprendieran y segundo que pasaran exitosamente la prueba que presentarían. Las clases iniciaron y los involucrados en el proceso de enseñanza-aprendizaje estaban temerosos en lograr adquirir nuevos conocimientos, para lo cual asistían ansiosamente cada ocho días. El tiempo pasó y los estudiantes manifestaban sus agradecimientos con felicidad argumentando que la metodología que empleaba para explicarles funcionaba ya que sentían que entendían los temas y que estaban más avanzados que sus compañeros quienes tenían otras tutoras.

La metodología, no estructurada, consistía en aplicar aquello que los profesores durante la formación académica de primaria y bachillerato habían aplicado; ésta consistía en explicar detalladamente, usando ejemplos prácticos aplicados a la vida real relacionados con el tema de clase, es decir, que si el tema central era las operaciones con fraccionarios, se le explicaba al estudiante que en la actividad cotidiana ya los estaban utilizando cuando realizaban compras por fracciones de libras o cuando particionaban los alimentos en la casa a la hora de cenar en familia.

Se culminaron los estudios de secundaria y a pesar de saber que se facilitaba la enseñanza a otras personas, la habilidad por las matemáticas era más grande y por tanto se optó por estudiar Ingeniería Electrónica, destacándose en octavo semestre en una asignatura llamada Electrónica de Circuitos, en la cual el profesor de la clase me nombró de monitora, cuya labor era apoyar y supervisar a mis compañeros de clase en cuanto a la realización de talleres teóricos-prácticos, momento en el cual ratifiqué la destreza que poseía explicando temas que a otras personas se les dificultaba, tanto al profesor como a mis compañeros les agradó mi labor.
Después de cinco años (año 2000) finalicé exitosamente mi carrera profesional e inicié mi búsqueda de trabajo donde pudiera desarrollarme desempeñando actividades en mi campo. Por medio de un aviso en los clasificados de un diario nacional, logré vincularme a una empresa que realizaba venta y mantenimiento de equipos de telefonía fija y celular. En dicha empresa, mi contratación fue por prestación de servicios, para diseñar un circuito electrónico con el fin de implementar la comunicación pública por medio de teléfonos monederos. Finalizado el diseño, se requirió de una contratación adicional con el fin de capacitar al personal en el ensamble, pruebas de calidad y mantenimiento incluyendo un curso de conmutación telefónica, momento en el cual comencé mi práctica docente a nivel profesional comprometida con el desarrollo del saber que enseñaba, a pesar de no tener formación académica en pedagogía, logré la difusión de mis conocimientos.

Finalizado el curso de telefonía (año 2002), logré vincularme como Tutora del proyecto de Teleformación (Redp) de la Secretaría de Educación, donde mi labor era capacitar a docentes, auxiliares y administrativos de los centros educativos y Cadeles en uso de las Tecnologías informáticas por medio de cursos presenciales y virtuales. Allí estuve vinculada durante dos años, tiempo en el cual adquirí mi vocación y amor por la enseñanza, ya que era de gran satisfacción ver que los docentes de colegios le perdían el “miedo” a utilizar un computador y sus programas de tal forma que en el aula de clase aplicaran sus conocimientos e hicieran sus enseñanzas más didácticas y amenas, donde los beneficiados finalmente eran los aprendices. Allí, la enseñanza se realizaba, en términos de Bruner (1996), mediante el descubrimiento, es decir todo el conocimiento real era aprendido por sí mismos, el individuo adquiere conocimiento cuando lo descubre por el mismo o por su propio discernimiento.

Los siguientes tres años, del 2004 al 2006, desempeñé labores en el campo de la Ingeniería Electrónica desarrollando tanto el software como el hardware especializado para sistemas tarificadores de cabinas telefónicas donde la única actividad de docencia relevante era capacitar a las personas que adquirían el sistema en el uso del programa que había desarrollado. Casualmente uno de los clientes que había adquirido el programa era profesor de la Universidad Cooperativa de Colombia y me comentó que estaban buscando personas expertas en el área de las Matemáticas y Estadística, momento en el cual le expresé mi deseo de aplicar a dicha oferta, por lo tanto me regaló los datos para contactarme con el decano de la Facultad de Ciencias Administrativas Económicas y Contables quien me entrevistó y después de presentar y aprobar el proceso de selección me nombraron como docente cátedra dictando Fundamentos de Matemáticas y Estadística Descriptiva a los estudiantes de primer y tercer semestre respectivamente.

Ya había iniciado el semestre académico, a la semana siguiente inicié mi trabajo, esto aconteció en Enero del año 2007, para lo cual me tuve que preparar rigurosamente recordando los temas que había visto ocho años atrás cuando estaba estudiando mi pregrado. Recuerdo que le pregunté al profesor cuál era la técnica o metodología que debía emplear para ser exitosa como docente, para lo cual me respondió que lo mejor era explicar el tema, solucionando dudas en el proceso y que el tiempo se encargaría de corregir las dificultades que se iban presentando por el camino, lo cual no se lograba de un momento a otro, ya que él al igual que yo, no era licenciado ni tenía formación pedagógica. La noche anterior a iniciar mis clases, recuerdo que me prometí no hacer lo mismo que mis profesores de Colegio donde más que respeto le sentía miedo a preguntar para solucionar dudas o expresar lo que pensaba, eran casi Dioses donde lo que decían era casi que una ley y no podía existir la duda de que fuera de otra forma.

Llegó el primer día de clases y al ver tantos estudiantes me sentí intimidada, aproximadamente eran cuarenta estudiantes primíparos al igual que yo, reunidos en un salón de clase. Recuerdo que ese primer día mi voz temblaba y era casi que imposible sostener la mirada ante tantas miradas deseosas de aprender. Al finalizar ese semestre, los resultados de la evaluación docente realizada por los estudiantes fue buena, en cuyas preguntas abiertas se podía apreciar el agradecimiento que sentían al haber aprendido nuevas cosas. El tiempo pasó y miedo también, entendí que el profesor es un mediador entre el conocimiento específico y las comprensiones de los individuos desde el momento en que se activa el potencial intelectual del aprendiz y que mi misión como profesora era propiciar el aprendizaje diseñando estrategias que permitan el descubrimiento tal como lo expresaba Bruner (1996).

Por lo tanto sentí la necesidad de capacitarme en docencia con el fin de situarme frente al mundo de hoy y aprender a leer e interpretar la realidad, aportando de manera comprometida soluciones a situaciones nuevas, generando actitudes de cambio; aprendiendo técnicas para motivar la integración, el trabajo en equipo y el liderazgo de mis estudiantes y en especial, expresar mi amor a mi quehacer docente desarrollando las metodologías necesarias para hacer más significativo el conocimiento haciendo del proceso educativo una investigación y formación permanente. En mi vida universitaria, tuve la fortuna contar con la guía de profesores que consiguieron que además de aprender, fueran una guía para mi vida profesional y aportaron una influencia positiva y un buen recuerdo para el resto de mi vida. Según Bain (2007), “no se considera un buen profesor aquel que prepara bien a sus alumnos para el examen, sino aquel que consigue que sus alumnos valoren el aprender, obtengan un pensamiento crítico, se enfrenten con creatividad y curiosidad a la resolución de problemas, y también con compromiso ético, además de amplitud y profundidad en el conocimiento específico”. Estas ideas hacen reflexionar concienzudamente, que el que hacer docente no consiste en una lista de técnicas que permiten ser aplicadas de forma inmediata para conseguir ser un buen profesor automáticamente.

Es así como me inscribí a la Especialización en Docencia Universitaria en la Universidad Cooperativa de Colombia en Mayo de 2011 hasta Agosto de 2012, momento en el cual reflexioné que Uno de los mayores aportes de la especialización fue la metodología centrada en equipos de Aprendizaje (MICEA), que ha sido definida por su autor Crisanto Velandia (2005) como una construcción de conocimiento en equipo a través de la práctica. Comprendí que MICEA es una metodología fácil de entender, agradable tanto para los profesores como para los estudiantes, genera resultados positivos en el aprendizaje, permite la educación permanente e integral del ser humano buscando articular procesos de comprensión sistémica, pertinencia de la educación, dinamización de procesos y trabajo por cooperación; constituyéndose en un medio que permite definir tiempos, espacios y ambientes de trabajo, variados para el desarrollo individual y la interacción colectiva que contribuya a la formación integral del ser humano.

En el primer semestre del año 2013 comencé a aplicar los momentos de MICEA en el aula de clase:Momento del aula: centrado en el docente, utilizando recursos didácticos con el fin de ubicar al estudiante en contacto con el conocimiento. Lo cual logro obligando de cierta forma a prepararse para la clase, leyendo previamente, buscando bibliográfica sobre el tema a tratar en clase, realizando búsqueda documental, control de lectura en clase, exposiciones individuales, conversatorios.

Momento Individual, centrado en el estudiante, asignándole trabajos independientes con el fin de profundizar y apropiar el tema abordado en clase. Según De Gregori (2002), “el cerebro es tríadico con predominio de uno de sus lados y tiene como función informar, regular el sistema y direccionarlo estratégicamente”; aquí el cerebro izquierdo tiene que realizar su trabajo elaborando procesos lógicos y pensamientos críticos para la autoformación. En la clase, éste momento se aplica sugiriendo consultas que deben realizar por la web y en textos específicos.

Momento de trabajo en equipo, diseñando agendas de trabajo con actividades y líderes específicos permitiendo la participación de todos los estudiantes del salón de clase. Según Ander-Egg (2001) “La característica de un equipo es el espíritu de complementariedad en la realización de actividades y tareas”. En la clase, éste momento se aplica sugiriendo

Momento de la tutoría, busca guiar y apoyar al estudiante en el desarrollo cognitivo afectivo y practico. Mi experiencia y conocimientos son puestos en práctica para el beneficio del aprendizaje de mis estudiantes.

Momento de la socialización, permite evidenciar las competencias desarrolladas presentando los resultados del proceso de formación. El estudiante demuestra que ha adquirido la competencia conceptual para exponer soluciones argumentadas a problemas reales relacionados con el área de conocimiento.

Contando con bases teóricas adquiridas en la especialización, se desarrollo una propuesta para ofrecer dentro del portafolio de cursos de extensión de la Universidad Cooperativa de Colombia, un Diplomado en Estadística enfocado a análisis de datos y toma de decisiones para ser ofrecido a diferentes empresas interesadas en adquirir o reforzar dichos conocimientos. El departamento de Proyección Institucional logró venderlo y fui asignada como coordinadora y docente del mismo. El grupo de estudiantes estaba conformado por veinte agentes de tránsito encargados de la seguridad vial a nivel nacional del DITRA (Dirección de Tránsito y Transporte), sus fundamentos matemáticos eran de nivel medio, pero tenían habilidad en lógica matemática teniendo en cuenta que en su trabajo diario manejaban cifras e intentaban analizarlas objetivamente. La metodología fue enfocada a reforzar teorías y a incentivaros y capacitaros en el uso de las Tecnologías Informáticas para la Comunicación en análisis estadísticos. Se lograron los objetivos y en el presente año se espera capacitar a la tercera corte ya que se ha recibido retroalimentación positiva por parte de departamento de Estadística del DITRA.

Actualmente, desde hace año y medio, mi labor de tiempo completo es como Coordinadora de Autoevaluación de programa de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Cooperativa de Colombia. La autoevaluación es el proceso mediante el cual los miembros de un programa académico realizan una mirada crítica a todos los factores que le componen y emiten juicios acerca de la calidad de los mismos y del programa como un todo, cuyo objetivo es el mejoramiento de la calidad de la docencia, investigación y extensión. Se ha aprendido la importancia de ejercer una docencia responsable con a guía de los lineamientos formulados por el Consejo Nacional para la Acreditación (CNA) de programas de pregrado y posgrado. El CNA cuenta con los documentos de Lineamientos para la Acreditación de Alta Calidad que brindan las orientaciones básicas para desarrollar los correspondientes procesos. Los documentos mantienen la estructura del modelo: marco legal, marco conceptual, objetivos, criterios de calidad, factores de análisis, características de calidad y aspectos a considerar en cada una de las características.

En mis clases de cátedra, se intenta conocer a todos y cada uno de los estudiantes con el objetivo de sembrar una semilla que busque un cambio en nuestra sociedad, facilitarles el aprendizaje y bajar los índices de deserción estudiantil en primeros semestres universitarios.

Conclusiones.

Retomando a Bain (2007), entre las conclusiones más importantes para ser buenos profesores están:

Conocer el contenido de su curso extremadamente bien, estar actualizados de los descubrimientos de sus propias disciplinas y de otras, para ser capaces de pensar sobre su propia forma de razonar. No tienen únicamente como meta las buenas notas de sus estudiantes, sino que se preocupan por impactar positivamente en su forma de pensar, actuar y sentir

Creer en el "entorno para el aprendizaje crítico natural", es decir buscan la aplicación de los conocimientos en situaciones y problemas sociales buscando que el estudiante se apropie del conocimiento aplicándolo por medio de soluciones que le permitan tenerlo bajo control demostrando la adquisición de la competencia.

Fijar como objetivo la coherencia entre el razonar y el hacer, reflejando seguridad de lo enseñado al confiar plenamente en sus estudiantes suministrándoles los insumos pertinentes para que puedan dominar la asignatura.

Realizar continuamente una autoevaluación, teniendo en cuenta la forma en la cual valoran los conocimientos de sus estudiantes, lo cual evita aplicar sistemas arbitrarios en el momento de la evaluación.

Referencias.

Ander-Egg, E. (2001). El trabajo en equipo. México: Progreso.
Bain, K (2007). Lo que hacen los mejores profesores universitarios. Valencia: Publicacions de la Universitat de Valencia
Bruner, J. (1996). Educación, Puerta de la Cultura. Madrid: Visor, 2000
De Gregori, W. (2002). Capital Tri-cerebral. Bogotá: Mc Graw-Hill.
Díaz, F. & Hernández, G. (2001). Estrategias docentes para un aprendizaje significativo. México: Mc Graw Hill.
Velandia, C. (2009). Metodología interdisciplinaria centrada en equipos de aprendizaje. Bogotá: Universidad Cooperativa de Colombia
Zabala, A. (2005). La función social de la enseñanza y la concepción sobre los procesos de aprendizaje. Barcelona: Graó

domingo, 29 de marzo de 2015

PRUEBA


REFLEXION SOBRE MI PRACTICA DOCENTE


Trabajo presentado en el Módulo de Práctica Docente

Presentado por:
Alejandro Rico Méndez

Profesor:
Juan Moncayo
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UNIVERSIDAD COOPERATIVA DE COLOMBIA
ESCUELA DE POSGRADOS
MAESTRIA EN EDUCACION

Bogotá D.C., Marzo de 2015

Introducción
Para Blaise Pascal y mucho más recientemente para Edgar Morín, todo lo que existe es producto de un largo proceso histórico y de una compleja red de interrelaciones entre elementos de diferente orden (físicos, químicos, biológicos, sociales, culturales y políticos, entre otros), cuyo carácter intrínseco en consecuencia, sólo es posible aprehender desde una perspectiva interdisciplinaria (García, 1994).  Siendo consecuentes con esta postura ontológica y epistemológica, la Cibernética Social, hace una llamado a estudiar los fenómenos educativos teniendo presente la complejidad de los actores educativos, cuyo comportamiento es producto de la interacción entre la razón, las emociones y los instintos, valga decir de la influencia recíproca entre el cerebro racional, emocional y operativo (Velandia, 2005:6). Partiendo de esta concepción de la realidad a continuación haré una serie de reflexiones sobre mi práctica docente desde los referentes de la teoría tricebral, pero haciendo énfasis en el cerebro emocional.
            Una de las variables fundamentales para explicar la calidad educativa en cualquier institución, al margen de lo que se entienda por este concepto, es la docencia (Fundación Compartir, 2014: 19-20). Por ello, en el ámbito de la educación superior cada vez más se trabaja para cualificar a los profesores mediante el uso de diversas estrategias, pues las universidades se han percatado que ser un profesional altamente calificado, no es suficiente para ser un buen maestro, puesto que las competencias que se requieren en el campo profesional, suelen ser muy diferentes a las que se necesitan en la educación (Jennings y Greenberg, 2009: 496).
Lastimosamente, estas capacitaciones, se centran casi que exclusivamente en el fortalecimiento de las destrezas y habilidades académicas entendidas desde un sesgo racionalista, que menosprecia el desarrollo de las habilidades socioafectivas. Esta situación se puede apreciar cuando por ejemplo, se observa que en el documento “Política y Sistema Colombiano de Formación y Desarrollo Profesional de Educadores” (MEN, 2012), las palabras emoción, afectivo y sentimiento aparecen una sola vez a lo largo de las 258 páginas que conforman el texto. Lo anterior se debe en parte, a que convencionalmente se ha pensado, sobre todo en el sistema educativo tradicional, que los procesos racionales y emocionales son dos facetas humanas totalmente diferentes y en muchos casos hasta excluyentes (Grewal y Salovey, 2005:330). Esta concepción explica la poca atención que de forma tradicional se le ha prestado a las emociones en los procesos de aprendizaje, lo sobrevalorado que ha sido el coeficiente intelectual, al igual que las diferentes estrategias que durante siglos se han empleado para que las emociones no “interfieran” con las dinámicas educativas.
Esta forma de comprender la educación y los procesos de aprendizaje, es un gran error a la luz de los avances más recientes de la neurociencia y la psicología educativa, pues gracias a los trabajos de neurocientíficos como Antonio Damasio, cada vez es más evidente que la razón y la emoción están estrechamente relacionadas, y que de hecho los procesos de aprendizaje difícilmente serían posibles sin la participación de ambas facultades. La revisión minuciosa de la bibliografía existente sobre la relación entre la razón y la emoción, permite concluir que contrario a lo que suele pensarse, las emociones tienen un papel determinante en los procesos de aprendizaje, inclusive en los ámbitos universitarios (Rico, 2014).
Precisamente yo he sido víctima y victimario de este sistema educativo que de forma convencional privilegia los aspectos racionales en detrimento de las demás dimensiones del ser humano. Victima pues durante años, sobre todo en la universidad fui forzado a concentrarme en el fortalecimiento de una serie de competencias académicas supremamente importantes para mi desempeño profesional, pero a costa del descuido de otras dimensiones de mi desarrollo como la relacionada con mis competencias socioafectivas. Victimario porque una vez asumí mis labores de docente, sin darme cuenta lo que con frecuencia hice fue reproducir los mismos sistemas de formación con los estudiantes que estaban a mi cargo, dándole prioridad al fortalecimiento de las habilidades académicas tradicionales y favoreciendo la competencia entre ellos, muchas veces a costa de su bienestar físico y psicológico, valga decir a costa de su felicidad.
Como sabiamente lo señala el escritor colombiano Willian Ospina en su escrito Preguntas para una nueva educación “El tema de la felicidad no suele considerarse demasiado en la definición de la educación, y sin embargo yo creo que es prioritario” (2010). De la misma forma que la educación se preocupa por formar personas competentes, debería esmerarse por formar personas que sean capaces de disfrutar de una vida feliz. Pero no a la felicidad efímera a la que nos tiene acostumbrados la sociedad de consumo contemporánea, sino a una felicidad que se simiente en el desarrollo integral del enorme potencial que poseemos todos los seres humanos. Con respecto a este punto, he conocido muchos estudiantes que comienzan a estudiar una carrera porque es rentable, aun a costa de su realización personal. Pero como lo señala el maestro Ospina: “No se trata de escoger profesiones rentables sino de volver rentable cualquier profesión precisamente por el hecho de que se la ejerce con pasión, con imaginación, con placer y con recursividad” (2010). En el modelo de desarrollo actual y en los sistemas educativos que contribuyen a reproducirlo, los valores de la rentabilidad y la productividad, deben reemplazarse con los de la solidaridad, la conservación, la armonía socioambiental y desde luego la realización personal.
Hoy en perspectiva, y consciente de la importancia de la formación integral dentro los procesos educativos, reconozco que es fundamental replantear mi práctica académica, para que esta responda a la multidimensionalidad del ser humano y para que esta no contribuya a seguir reproduciendo el actual sistema económico basado en la competencia. Citando al profesor Crisanto Velandia  la educación “exige una re-visión del mundo, del ser humano y de la educación desde una perspectiva sistémica, cibernética, holística, interdisciplinaria, triádica, tricerebral y de transformación social” (2005:6) y a través de mi paso por la maestría yo pretendo contribuir, por lo menos dentro de mi ámbito de acción, a que dicho cambio se dé.

¿QUIÉN SOY YO?
Soy un profesional egresado de una facultad de sociología con deseos de contribuir a través de mi trabajo a la construcción de una sociedad más justa e incluyente donde las personas cuenten con las condiciones necesarias para desarrollar su enorme potencial. Fue esa la razón por la que escogí esta profesión, pero desafortunadamente durante mi proceso de formación, los aspectos racionales se valoraron enormemente, en detrimento de otras dimensiones igualmente importantes de mi desarrollo humano. Por ello como egresado sufrí durante varios años, las consecuencias de tener un cerebro bien puesto y un corazón maltrecho. Es decir, a lo largo de mi ejercicio profesional y docente en particular, viví en carne propia las adversas consecuencias de “saber mucho”, pero no saber relacionarme de forma constructiva y duradera con mis compañeros, lo que terminó en varias ocasiones por constituirse en un obstáculo laboral por un lado, y en un fuente de profundas insatisfacciones personales por el otro. Con el transcurrir de tiempo me di cuenta que esta falencia socioafectiva que caracterizó mi proceso formativo, no era un problema solo mío sino una generalidad dentro de la institución que me formó. Hoy en día, gracias a mi trabajo tengo la oportunidad de contribuir a la superación de este sesgo en los procesos de formación de mi Alma Matter, con las maravillosas consecuencias que de allí se derivan.

¿QUÉ SÉ?
Gracias a mi experiencia de vida y al conocimiento que tengo sobre el tema, sé que para triunfar en la vida, ser felices y ejercer con idoneidad una determinada profesión no basta con saber. Además es necesario saber ser persona, y para ello se necesita cultivar con ahínco las competencias socioemocionales que son las que nos permiten vivir en sociedad. Esto que suena muy bonito, pero que eventualmente puede sonar muy romántico, ha sido estudiado y corroborado ampliamente por la psicología a lo largo de las últimas décadas, tal como sucintamente se ilustra a continuación.
Como ya se señaló, desde los años 70 diversos neurólogos y neuropsicólogos alrededor del mundo, comenzaron a investigar las relaciones entre el aprendizaje, la inteligencia y las emociones. En sus trabajos estos científicos encontraron que el cerebro está dividido en tres partes, las cuales interactúan de forma constante, por lo que su funcionamiento es interdependiente: el cerebro primitivo o instintivo, el emocional y el racional. Los fuertes vínculos que existen entre estos tres cerebros, para utilizar la terminología propia de la Cibernética Social, han sido confirmados mediante el uso extenso de tecnologías como la resonancia magnética funcional y la tomografía por emisión de positrones. Gracias a este tipo de estudios, se ha encontrado que el sistema límbico, que es la parte del sistema nervioso encargada de procesar las emociones, no funciona de forma completamente autónoma, lo que le permite a las personas con las herramientas adecuadas, ejercer cierto control sobre su funcionamiento y por ende escoger cómo reaccionar frente a determinados estímulos del ambiente. A esta habilidad de percibir, valorar, expresar y manejar las emociones se le denomina inteligencia emocional (Mayer y Salovey, 1997), y diversas investigaciones han demostrado reiteradamente que esta destreza es tan importante como el coeficiente intelectual en la vida de las personas (Goleman, 2007).
omo se acaba de reseñar, los avances más recientes en diversas áreas de las ciencias de la educación, han permitido corroborar, lo que algunos profesores ya sospechaban desde hace tiempo: que la razón y la emoción están estrechamente relacionadas en los procesos educativos (Freire, 1996:146, citado por Azevedo y Fraga, 2009:140). De hecho, existen estudios que señalan que la docencia, es uno de los trabajos que mayor inteligencia emocional requiere. De manera puntual, en la esfera universitaria se ha podido establecer que a mayor inteligencia emocional entre los maestros, mayor rendimiento académico (Hué, 2013:54). El profesor Kein Bain (2007), quien durante décadas ha tratado de identificar las características de los mejores profesores universitarios en diversas instituciones de los Estados Unidos, señala que uno de los rasgos esenciales de los mejores docentes, es su capacidad para cautivar y enamorar a sus pupilos de su asignatura.
Para concluir es necesario señalar que el fortalecimiento de la inteligencia emocional entre los maestros, también tiene impactos muy significativos sobre su calidad de vida. Así por ejemplo, un estudio llevado a cabo por Viloria y Paredes con profesores universitarios, concluyó que los docentes con bajos índices de inteligencia emocional “en su conjunto presentan un grado medio de Burnout, caracterizado por niveles medios de Despersonalización, niveles medios de Agotamiento Emocional y niveles medios de Autoestima Profesional” (2002:33). De lo anterior, se puede concluir que es fundamental incluir dentro de los currículos de formación docente temas relacionados con el desarrollo de su inteligencia emocional, dándole la misma importancia que tienen la formación pedagógica y didáctica. Desde luego este interés está directamente relacionado con el llamado de la Cibernética Social a cultivar con armonía los tres cerebros.

¿QUÉ PUEDO HACER?
Como ya lo había señalado con antelación, hoy en día, gracias a mis experiencias de vida y a mis conocimientos sobre el tema, puedo contribuir al fortalecimiento de los procesos de educación socioemocional dentro del ámbito educativo en general, y dentro del ámbito universitario en particular. Precisamente mi proyecto de grado, básicamente consiste en identificar el perfil socioafectivo de un grupo de docentes, para diseñar de acuerdo a los resultados obtenidos un plan de formación que les permita fortalecer aquellas dimensiones que más lo necesiten, con el fin de contribuir de este modo al mejoramiento de su práctica docente y de su bienestar físico y psicológico. Dicho en otros términos, la idea con este trabajo es contribuir al desarrollo equilibrado de las tres funciones básicas de sus cerebros, para avanzar hacia la consolidación de una educación integral de calidad, donde la dimensión social y emocional, tengan tanta importancia como la racional y la operativa.
Dicho esto, quiero dejar en claro que en lo que queda del desarrollo de este punto ¿Qué puedo hacer?, tomaré como punto de referencia básico el escrito del William Ospina, pues me parece que este se ajusta perfectamente al objetivo de este ejercicio de autorreflexión: desnaturalizar nuestra práctica docente y reflexionar sobre ella para identificar a que modelo de sociedad consciente o inconscientemente le estamos apostando con nuestra forma de concebir y ejercer la docencia.
Una de las consecuencias derivadas de focalizar los procesos educativos en los aspectos racionales y operativos, es que con frecuencia fomentamos la competencia y el individualismo exacerbado. Como lo señala Willian Ospina “La lógica darwiniana se ha apoderado del mundo” (2010), y el ámbito educativo no es la excepción como lo deja claro el uso cada vez más frecuente de términos como “competencia”, “carrera” y “calidad”. Lo paradójico es que mientras que los modelos educativos continúan reproduciendo esta lógica, muchos biólogos y ecólogos de vanguardia se han percatado de que con frecuencia en la supervivencia de una especie, pesa más la cooperación entre los individuos, que la supremacía individual. Hoy cuando vemos que la mayor parte del éxito de las personas se construye a partir de la miseria de la mayoría, y cuando el mejoramiento de “la calidad de vida de una sociedad” se erige sobre la destrucción de la naturaleza, la sociedad en general y los educadores en particular deberíamos reformular nuestros modelos pedagógicos a la luz de estos nuevos hallazgos. Esta forma darwinista de concebir los procesos de formación lleva a docentes y estudiantes mantener “una separación demasiado marcada entre los medios y los fines, entre el aprendizaje y la práctica, entre los procesos y los resultados” (Ospina, 2010). Cuando aprender debería ser un fin en sí mismo, una forma de alcanzar la realización personal, y no un simple un medio para obtener un cartón.
Pese a las reflexiones anteriores, reconozco que con frecuencia en el desarrollo de mis practicas docentes, consciente o inconscientemente promuevo la competencia y el triunfo de los estudiantes más juiciosos e inteligentes sobre los demás y que incluso de vez en cuando les reprocho a estos últimos su bajo rendimiento. En ese sentido, mi reto como docente consiste en hacer coincidir mi discurso, con las dinámicas que tienen lugar en mi clase, de tal forma que unas y otras se complementen.
Un problema estrechamente relacionado con lo dicho hasta ahora, es el tema del trabajo en equipo, pues con frecuencia y de forma paradójica en nuestro país, sumar talentos significa restar resultados, con las consecuencias que esto implica a nivel educativo, laboral y económico. Lastimosamente superar este escollo en el aula de clases no es nada fácil, pues con frecuencia he observado como el rendimiento, el interés y el trabajo de los estudiantes, disminuye cuando se tiene que trabajar en grupo, pues entre otras cosas la responsabilidad se diluye, lo que conlleva a que unos pocos se hagan responsables de la mayor parte del trabajo. Por lo anterior, idear estrategias de trabajo cooperativo, donde las diversas habilidades e intereses de los integrantes de un grupo se complementen, es uno de los retos que en general los docentes tenemos que asumir. Sin embargo, ¿Cómo lograr enseñar aquello que en los que nosotros mismos no tenemos fortalezas?
Otro de mis retos como docente, está relacionado con el hecho de vivir en la sociedad de la información, que no es lo mismo que la sociedad del conocimiento. Hoy en día cuando las diversas fuentes de información nos asedian por todas partes gracias a los sorprendentes avances de las tecnologías de la información, fácilmente podemos creer en el espejismo de que vivimos en una sociedad donde con solo hacer un click podemos acceder libremente a la información. Lo que la mayor parte de las personas solemos ignorar es que lo que nos llega es la versión oficial de los acontecimientos, la historia contada por los vencedores, que tiende a desconocer o tergiversar la de los oprimidos, y que por ende poco y nada tiene que ver con la verdad de lo hechos.
Y como si esto ya fuera poco, las personas del común se atosigan cada vez más con frivolidades como las que caracterizar las secciones de farándula y los realities, entre otras cosas porque son las que más llaman la atención, en detrimento de los verdaderos espacios culturales que propician reflexión analítica, propositiva y transformadora, que con frecuencia son los que menos audiencia convocan. Aquí se hace evidente que cuando las cosas, en este caso la televisión, pero igual sucede con la educación, están “demasiado gobernadas por el lucro no pueden educarnos, porque están dispuestas a ofrecernos incluso cosas que atenten contra nuestra inteligencia si el negocio se salva con ellas”. En este contexto, la información abunda, pero el objetividad escasea; mientras que los medios de información proliferan sin cesar, las fuentes de opinión serias, confiables  e independientes agonizan.
Si es verdad hoy en día nos movemos en un inconmensurable mar de información, pero sin las herramientas adecuadas la mayor parte de las personas corre el riesgo inminente de naufragar en la ignorancia de las frivolidades, o peor aún en la falsedad de una sabiduría superficial.  He ahí el peligro de dejar la educación y la cultura bajo las riendas del mercado; he ahí nuestro reto como educadores de la era de la información. En este contexto, uno de los mayores retos que tememos los docentes es el de ir “reemplazando tantas vanas certezas por algunas preguntas provechosas. Y tal vez lo mejor que podría hacer la educación formal por nosotros es ayudarnos a desconfiar de lo que sabemos, darnos instrumentos para avanzar en la sustitución de conocimientos” (Ospina, 2010).

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